LAS PIEZAS SONORAS Y MUSICALES

  

Caminolargo está compuesto por nueve piezas musicales instrumentales y dos piezas de documentales sonoros. Los materiales sonoros abren y cierran el álbum, mientras las nueve piezas musicales, dos contemporáneas de Juan Pimienta (gaitero sanjacintero - cuarta generación) y siete del maestro Juan Lara (compositor, músico, lutier, fundador junto con su hermano José y ‘Toño’ Fernández, de la primera agrupación de la zaga de Los Gaiteros de San Jacinto - primera generación). Las nueve piezas musicales sin letras, trazan un recorrido por los principales momentos de la existencia humana transcurrida en el espíritu mestizo del encuentro de los pueblos afroamericanos libertos y nativos amerindios pobladores de los ‘palenques’ de los Montes de María, en el caribe colombiano, durante más de doscientos años, en libertad. 


El Nacimiento (documental sonoro, F. Cabanzo, E. Díaz, 2019)
Esta pieza de arte sonoro, una breve composición documental, emerge del relato de Fabio Forero (empresario de Los Gaiteros de San Jacinto, segunda generación – GSJ-2G), interpretada en la estructura que subyace tras el álbum “caminolargo” como el resultado de la increíble tríada. La triada entre, investigación- creación musicológica tecnología de las industrias creativas y culturales y por último la tradición. Se pueden escuchar en orden de aparición: Juan Sebastián Rojas - I.U. PhD, George List – I.U, Delia Zapata y gaitero de San Jacinto - Juan Lara. Esa triada hizo posible que estas músicas viajaran a través del tiempo y el espacio hasta llegar a nosotros:  

El etno-musicólogo estadounidense George List de la Universidad de Indiana, utilizando una grabadora Nagra III, realizó grabaciones en Colombia (1964-1968). List fue acompañado durante su trabajo de campo por una mujer afroamericana, la coreógrafa e investigadora de danzas tradicionales, Delia Zapata Olivella hermana de Manuel Zapata Olivella. Ya había llevado a los "Gaiteros de San Jacinto" a tocar música durante una gira con su compañía de danza por Estados Unidos, Europa, Rusia y China (1954-1959). 

Este patrimonio cultural inmaterial fue traído de los archivos de Indiana por el musicólogo colombiano Juan Sebastián Rojas - PhD de la Universidad de Indiana. Luchó y logró traer una copia de los archivos de la Lista a la Biblioteca Nacional de Colombia en 2012. Una copia digital de los archivos entregados por Rojas a un amigo, llegó a manos del gaitero de cuarta generación de San Jacinto que vive en Bogotá, Juan Pimienta. Juan escuchó por primera vez esas músicas, y en ese momento podemos decir que se gesta el proyecto "caminolargo", en 2018.


El niño llora (Juan Lara, gaita corrida, 1964). 

“Sí, “El niño llora” porque es un sentimiento que tú tienes por lo menos cuando un pelao está llorando y entonces tú lo quieres sacar de ese pesar, y entonces lo que quieres es reflejar ese llanto y es una cosa de una gaita muy extraordinaria, porque para escuchar un llanto y lograr sacarlo en una gaita era difícil. Y entonces había esos contrapunteos entre Juan (Lara) y estaba Mañe (Manuel) Mendoza. O sea, Juan tocaba “El niño llora” a su estilo y Mañe a su estilo, entonces había como esa competencia entre ellos dos. Entonces “El Niño llora” tiene dos estilos: está el de Juan Lara y el tocado por Mañe Mendoza. Tocado por Mañe es más lamento, más cadencia y el de Juan es más alegrito, pero tiene mucho florete (adorno), el de Juan era muy rápido, tocaba gaita corta, tocaba pito atravesado, el de Koguis de la Sierra Nevada.”

(Javier Fernández, entrevista telefónica 3, 02, 2019).

“Pues Juan Lara era una persona muy rápida con la mente, con la gaita. Así como era muy rápida con la digitación (virtuoso con el instrumento). Juan escucharía algún niño llorar… Cuantas veces en su familia, o por ahí algún vecino y transportó esos llantos a la gaita: El desespero del niño y cuando el niño ya va, va… la cadencia del asunto, todo eso lo transportó a la gaita. Eso me imagino yo. 

(Juan Pimienta, entrevista videograbación 29, 01, 2019. Min. 17:44-18:18)


La Esperanza (Juan Pimienta, porro instrumental, 2018)

“Otra se la dedico a unas tierras que quedan por allá por los Montes de María, que se llaman ´Las Lajas´, y en esas lajas había una parcela, un pedazo de tierra de mi abuelo que me crio, que se llamaba “La Esperanza”, entonces uno a veces como que evoca esos tiempos de niño. Y uno cuando iba por ahí: esos paisajes, las costumbres, la comida de allá, de esas tierras de ‘Las lajas’, y siempre he llevado presente esa tierra de las lajitas, y el buen momento que me llevó a la inspiración pensando en eso por allá, tan lejano. Decidí ponerle el título ‘La Esperanza’, dedicándosela a ese pedazo de tierra que tenía mi abuelo por allá, en los Montes de María. (…)Al tempo del abuelo, porque fueron épocas muy bonitas, (…) Yo siempre iba en vacaciones de la escuela, yo iba a mitad del año, y parte de fin de año, a comer por allá. Y eso era muy bonito, los paisajes, todo, todo. Los arroyos, las montañas, mejor dicho. Eso uno quisiera volver allá.” 

(Juan Pimienta, entrevista videograbación 29, 01, 2019. 27:35-27:58)


Palo Alto (Juan Lara, porro instrumental, 1964)

“Palo Alto queda aquí cerquita de María la Baja (ciénaga de María la Baja). Se llama Palo Alto Guayabal. (…) Sí porque decían antes: ¿Dónde cogiste los cocos? En Palo Alto nadie los alcanzaba. Porque el palo era muy alto y nadie se quería sacrificar para coger los cocos arriba. Los cocos de Palo Alto medían como sesenta metros más o menos. ¿Solo los bajaban, sabes quién? La gente que bajaba las hojas para las casas de bahareque. Que eran los veteranos que se subían palma arriba, y tumbaban los cocos esos. (…) Porque por ahí me contaba un tío mío que él había bajado los cocos de la palma más alta de Palo Alto, y era que el que bajaba la brisa lo dejaba sordo, porque pegaba mucho viento arriba. Y hacían competencias en los palos de coco, del que más rápido cogiera pa arriba en punta de pies y el que ganara los cocos eran de él. Esas competencias las hacían para semana santa.”

(Javier Fernández, entrevista telefónica 3, 02, 2019).


Vicente se fue a bañar (Juan Lara, porro instrumental, 1964)

“Como antes no había WhatsApp ni celular, ni radio, las comunicaciones eran lograr momentos de que tu estabas enamorado en un corregimiento de una mujer y tenías que esperar el momento de que tú le dijeras: bueno y entonces alguien decía vamos a lavar y se ponían de acuerdo. (…) Lavaban sobre la tabla con jabón de bola (…). Entonces tres o cuatro mujeres se ponían de acuerdo y las que se iban a lavar pues ya sabían de que el hombre estaba enamorado de la fulana. Pero como no se lo podía decir a los viejos ni a la familia, pues tenían que esperar para encontrarse ahí en el arroyo, mientras la pelada lavaba. Porque de resto no había más conversación. O el tipo trabajaba con el papá de la pelada. Como digamos, Al Cedro, ¿sabes?, y entonces en ese contexto el hombre le pedía a la pelada: Oye regálame un tinto, entonces se hacía así. Porque como había tanto respeto no se podían agarrar las manos. Ya cuando te sentías un hombre y competente te tenías que pedir la mano de la pelada con tu papá, ir con gente de respeto y entonces la visita era distanciada. No había ni besos ni cogidas de mano y tocaba esperar para lograr hablar con la pelada. (…) Entonces Vicente se fue a bañar era que él iba (al arroyo) y le pedía a la pelada que se quedara para poder estar con ella y hablar. Y entonces el correo de uno era la compañera más amiga con quien le mandabas un mensaje, para verse cuando estaban haciendo un mandado y si preguntaban, pues nada, estaba haciendo un mandado.”

(Javier Fernández, entrevista telefónica 3, 02, 2019).


A San Jacinto (Juan Pimienta, gaita corrida, 2018)

“Una se la dedico a mi tierra, se llama “A San Jacinto. (…) Y a San Jacinto, pues le puse así dedicándosela a mi tierra porque es un pueblo que llevo en la mente, que me vio nacer, que me parió, me formó en la gaita, del cual estoy muy orgulloso, muy agradecido. Y esa fue la inspiración, acordándome mucho de mi tierra porque soy una persona que no olvida su pasado, donde se formó, cuáles fueron los maestros, siempre lo tengo en el corazón. Y me dio el motivo.”

(Juan Pimienta, entrevista videograbación 29, 01, 2019. Min. 26:33-26:41 / 28:00-28:37)


La acabación del mundo de Juan Lara. (Juan Lara, acabación, 1964)

“Eso del fin del mundo es que esos viejos (José, Toño, Juan) son personas muy sabias, es que esas gaitas como las aprendimos nosotros y que tocaban los viejos eso ya no se le escuchan a nadie. Todo lo que han tocado, Candelaria, son de la misma maestranza y nosotros como que hemos rescatado lo que ellos hicieron, porque son músicas que todo el mundo no se las sabe, no son músicas para tocar todo el mundo porque no se prestan para que todo el mundo las toque. Hay que estudiarlas y hay que analizarlas muy bien.” 

(Javier Fernández, entrevista telefónica 3, 02, 2019).

Es una a gaita corrida que es como un lamento feliz. Se tocaba en procesiones religiosas, en la calle, cuando acababa la procesión. Por eso se llama acabación”. 

(Antonio ‘Toño’ Fernández, citado por Ana María Ochoa, 2007, p. 26)

“Yo el futuro lo veo triste, no quiero que vuelva otra vez la violencia. Porque nos atrasamos más los pueblos, más en nuestras investigaciones, y el pueblo sigue sumido en s tristeza. Porque ha venido un auge, y la fiesta en si misma nos está uniendo a todos. Pero ojalá que la maldita violencia no vuelva a tocar nuestras orillas, porque o si no la gaita otra vez se nos va a esconder, para resurgir nuevamente después.”

(Numas Gil. Entrevista personal, Barranquilla, 16, 09, 2018)

El paso de los humanos por el umbral de la muerte, el velo que divide el mundo de los vivos y los difuntos. El luto y el acompañamiento, la liberación de este mundo para descansar en paz. La transición de la encrucijada de la existencia espiritual y el viaje del alma y los espíritus entre el mundo material y el más allá. El paso por el infra-mundo y el supra-mundo, luz y oscuridad, la trascendencia de la existencia, el transitar por un camino largo…


La maya (Juan Lara, maya, 1964)

“Las mayas, son unas gaitas de lamento, que tocaban los gaiteros, que acompañaba el difunto (corteo), lo llevaban (el difunto), iban tocando e iban como bailando, tomando ron, (…) llamaban acabación. Las mayas se tocaban para que se fueran en paz, ¿si me entiendes?(…) La maya es más lamento y no todo mundo toca esa vaina. Gaitero que toca eso (…) gaitero que va a tocar esas acabaciones no es cualquiera. Por ejemplo, yo tocando la malla con Juancho (hijo de José Lara), compartiendo con él, toca que tener los pantalones bien amarraos. Porque viene con sentimiento y es una cosa de mucho respeto.”

(Javier Fernández, entrevista telefónica 3, 02, 2019).

“La maya es un tema muy triste, muy melancólico. La maya significa tristeza, despedida. (…) Esas son canciones muy viejas, viejísimas. Como dicen por ahí: yo cuando abrí los ojos eso ya existía. Músicas muy tistes que llevan mucha nostalgia, adaptadas a los entierros de nuestros gaiteros, allá en San Jacinto. Más que todo para sacarlos de la casa ya en el momento que llegaba de irlos a sepultar. Entonces se hacía e recorrido, con una, dos o tres marchas de esas canciones escogidas y se acompañaba al gaitero que fallecía hasta dejarlos completamente sepultado. O si era alguna persona que gustaba la gaita y ya el pedía que se le sepultara con gaita. Entonces se escogía la maya, cualquier versión porque Juan Lara tenía como cuatro versiones de mayas. En el caso de los Lara porque ‘Mañe’ (Mendoza) también tenía sus mayas, las tenía listas(…) La maya (malla) es el velo, la tela con el que se cubre el rostro del muerto. Si eso he escuchado, hay muchas versiones (…) esa cortinilla, eso es lo que se comenta en el pueblo.”

(Juan Pimienta, entrevista 29, 01, 2019)


Las cuatro calles (Juan Lara, gaita corrida, 1964)

Es como en semana santa las paradas que hacen, con las bandas que vienen tocando, entonces digamos si Juancho muere entonces lo espera una banda a dos cuadras (en el cruce de calles), tocando ahí tocando esas músicas, agarran el muerto y lo llevan al cementerio (…) eso es lo que hacen, haciendo paradas tocando gaitas”

(Javier Fernández, entrevista telefónica 3, 02, 2019)

“Cuatro calles es otro tema triste. Esas son de las canciones melancólicas. Esas son de las canciones que arrugan el corazón. Pues no sé por qué los viejos la llamaron así. (…)  Pues esa terminología la manejaban mucho los gaiteros viejos. La primera vez que yo le escuché ese término fue al maestro Nicolás Hernández, en los años 95 creo que fue, 96: que me habló esas cuatro calles, pero como decía usted ahorita (la encrucijada, el cruce de calles en horizontal pero también en vertical, hacia el mundo de arriba y de abajo, un cruce trascendental), pero uno no estaba en ese auge de profundizar en la gaita, no estaba maduro uno en ese tema, pero si, ellos eran los que manejaban eso. Y me imagino que deben tener una explicación.” 

(Juan Pimienta, entrevista 29, 01, 2019)


Camino Largo (Juan Lara, gaita corrida, 1964)

Es una canción que se le tocaban a los difuntos cuando fallecían. Eso lo contaba Mañe Mendoza, y Nicolás Fernández, nos contaban que cuando la persona moría era un camino muy largo. (…) “Las gaitas eran unas músicas más lentas, que se tocaban en los festejos, al final a la madrugada. No se terminaban de pronto, se iba acabando despacio, para eso se tocaban las acabaciones. Ya era pa descansar.” (…)

(Javier Fernández, entrevista 3, 02, 2019)


TESTIMONIOS

LA INDUSTRIA Y LA TRADICIÓN

“Yo desde que nací, me encontré en el barrio con una gaita, y ella estaba en el patio. Y nos estaba esperando. Los cardones(cactus vertical y esbelto) que estaban en el patio se convirtieron después cuando llegó el gaitero al cortarlas, en gaitas. Y ellas se prolongaron hacia el infinito con una música que es ancestral.”

(Numas Gil, 2018, El mito de la yuca y la miel de abejas) 

“El origen de los Gaiteros de San Jacinto. (…) Alguien había escuchado a cinco señores, cinco señores completamente iletrados, cinco campesinos de acá de Colombia. (…) Esos mismos señores se metían al campo, extraían este material y toda la materia prima la extraían ellos mismos y elaboraban los instrumentos musicales (tambores, maracas, gaitas) y hacían su música. (…) ¿Y de dónde extraían esas músicas esos señores si todavía no había televisión ni había radio ni nada de esas cosas en los montes (De María la Alta), en las montañas? Miren toda la riqueza que tiene, la pureza: Ellos extraían la música del canto de las aves, del viento. ¿Ustedes saben que le ponían nombre? Les ponían título a las canciones, nombres de las aves, el nombre de los árboles. Llegaron unos a hacer unas composiciones en gaita, que tenían el suspiro de las personas, le ponían el caminado de las personas (…) Miren como sacaban todo eso de la naturaleza. (…) Luego y con el español es que llega el texto literario, la palabra. Luego llega África con los tambores y ahí se hace la tri-etnia esa musical, de donde nacen los jolgorios llamados cumbé de cumbia, de mapalé y todo ese tipo de ritmos. Y de ahí se extiende. (…) Y así se ha ido, se extiende de generación en generación.”

(Rafael Pérez García, entrevista, 2017)

“Domingo López trajo sextetos musicales a Chengue en los años 40, para entretener a las fiestas, con marimba rústica. La tradición de los sextetos en la región terminó con la llegada de los radio-grabadores, el equipo de sonido, la pastilla y la música de acordeón: Luego el picó (altavoces enormes), y eso fue mejor (...)"

(Julio Paredes – UDN, 2018. Fragmento inédito - entrevista con Eduardo Porras, 2013.)

DE GAITA Y CUMBIA

“En el diccionario de español la palabra cumbia, ni su derivación, o variante, cumbiamba.
La tercera denominación, fandango, totalmente castice, define una antigua danza española, muy popular, y su zumbido. Su diminuto "fandanguillo" se refiere, en exclusiva, a la típica variedad andaluza de "fandango", en boga hasta mediados del siglo XVIII.
Algunos señalan su origen (...) y creen que los árabes lo trajeron, en su forma primitiva, desde África. (…). Y, finalmente, 'fandanguear' se ha convertido en sinónimo de 'jaranear' ".

(Zapata O. Delia, 1962, p. 188)

Mi mamá que tiene 93 años y mi tía que tiene 96, tú las puedes mirar aquí. Cuentan que sus amigas las contrataban para bailar en los pueblos, para alegrar las fiestas, a bailar la gaita, las ruedas de gaita, que iban a San Juan, que iban al Carmen (de Bolívar), a San Jacinto, a Majates, a Ovejas. Ese cuerpo antes que llegara Delia, ya bailaba. Por eso encontrarán las canciones como ‘Magdalena’ de Toño Fernández, Zoila, antes que llegara Delia, Marinita, Candelaria, antes que llegara Delia. Y esas canciones que cuando llega Manuel y llega Delia y ven que la gente las canta y las baila, en la plaza y las vive, en la calle y cando van bailando van dejando un círculo perfecto (rueda de gaita en la noche), como si fuera una circunferencia trazada por Pitágoras: la que yo lo veía cuando íbamos en la mañana para la escuela, perfecto, dibujado por el chorro de velas, es lo que inspira a Adolfo Pacheco a decir: “sanjacintero recuerda los bailes nobles de tus abuelos, los que bailaron la gaita y dejaron huella en el suelo”. Eso, eso es la expresión perfecta de un ser montemariano.”

(Numas Gil, entrevista, 2018)


GAITEROS DE SAN JACINTO – TRADICIÓN Y AGRUPACIONES

Gaiteros de San Jacinto, primera generación - GSJ-1G: Juan Lara (compositor, gaita macho, maracón), José Lara (tambor alegre), Antonio 'Toño' Fernández (gaita hembra, compositor, voz principal, director del grupo) y luego otros músicos como Pedro Nolasco Mejía, Manuel de Jesús 'Mañe' Serpa, Manuel 'Mañe' Mendoza, Joaquín Nicolás Hernández Pacheco, Manuel Antonio 'Toño' García, Catalino Parra, Andrés Landero, Rafael Rodríguez, José Tobías Estrada, Eliécer Meléndez, Eliécer Mejía .

Gaiteros de San Jacinto, segunda generación - GSJ-2G: Nicolás 'Nico' Hernández (gaita macho) Juan Alberto Hernández Polo, conocido como Juancho 'Chuchita' Fernández - padre (voz principal), Antonio 'Toño' García (gaita hembra), Gabriel Torregrosa - padre (tambora, gaita corta o machiembriá, voz), Rafael 'Rafa' Pérez (compositor, decimero) y otros como, Joaquín Nicolás 'Nico' Hernández Pacheco, Adolfo Rodríguez (tambor alegre), Joche Plata (tambora, voz) ), Freddys Arieta (maraccas), Rafael 'Rafa' Rodríguez (tambor llamador, voz), Rafael Castro Fernández (voz), Jairo Herrera, Dionisio Yepes, parte de ellos participaron en el álbum "Un fuego de sangre pura" (Smithsonian Folkways , 2006, Latin Grammy  - BET Folk álbum, 2007). 

Gaiteros de San Jacinto, tercera generación - GSJ-3G: Juan 'Juancho' 'Chuchita' Fernández (voz principal), Rafael Castro Fernández (líder del grupo de voz) Gabriel Torregrosa - hijo (gaita corta & pito atravesao, percusión, líder del grupo), Damián Bossio (gaita hembra), John Fuentes (gaita macho, percusión), Alberto Posada (voz, percusión), Wilson Fontalvo (tambor alegre), Carmelo Torres (acordeón), Gualber Rodríguez y Javier Mutis García (Emecee, productor). 

Gaiteros de San Jacinto, cuarta generación - GSJ-4G: Juan Pimienta (gaita hembra), Jairo Rafael Herrera (gaita macho y maracón), Francis Alberto Lara (líder y tambor alegre), Dangelys 'El Pipa' González (tambor llamador), Javier 'Chuchita' Fernández - hijo (bombo de gaita).


INSTRUMENTOS DE GAITA

“Entonces Francis (Lara – líder, tambor alegre) lo de los tambores, lo cogió de su abuelo (José Lara). (…) Javier (Fernández - bombo de gaita), lo aprendió del papá (Juan ‘Chuchita’ – padre, Fernández), si porque por ahí tengo videos sonde está el papá está haciendo tambora y se ve donde el viejo Juancho está trabajando la tambora.” 

(Juan Pimienta, entrevista, 2019)

Percusiones

Tambor alegre

Llamador

Bombo de gaita (tambor de gaita)

Maracón

(F. Lara, 2019)

Vientos

suarra, kuisi, chuana (nombres tayrona nativos)

gaita larga (hembra y macho),

también llamado:

palo cabeza e cera

pito e palo 

chicote,

gaita corta

y también hay:

flauta de millo - "una nieta de la gaita"

(J. Pimienta, 2019; N. Gil, 2018; Bermúdez 2002, 2003)


Lírica

Estas músicas no son interpretadas con letra, las razones son muchas, de hecho, las músicas gaita solían ser instrumentales. Durante la conquista, y el período colonial en los montes de María, durante más de doscientos años, nativos y afroamericanos se reunieron y vivieron juntos para formar palenques. El idioma español y las personas fueron los últimos en llegar hacia 1776 (Moreno de Ángel 1993 citada por Gil, 2002), e influir en las músicas de Gaita con sus cantos, historias y poesías (decimas), siendo ‘Toño’ Fernández el primero en hacerlo. Los intérpretes de "caminolargo", como gaiteros anjacinteros de cuarta generación, querían honrar la escuela de Juan Lara. Querían honrar a los ancianos que precedieron a los hermanos Lara y a Toño, aquellos anónimos de quienes heredaron la tradición de la gaita, un homenaje al espíritu libre de los ancestros, a su música libre, a su cosmología y su magia.


LA VIOLENCIA

Los sitios arqueológicos nativos más antiguos del Caribe colombiano, son Monsú, Puerto Hormiga, Puerto Chacho y San Jacinto -2 (Montes de María) (4000 a 3000 a.c), Rofinet (3000-1000 a.c.) y otros menos antiguos como Malambo (1000 a.c.), Momil (1000 a.c.), Palmar, Tocahagua (700 - 1500 d.c.) (Reichel-Dolmatoff, 1965, 1985, citado por Plazas & Falchetti, 1978). 

Los principales grupos étnicos en la región fueron por hallazgos arqueológicos los hallados en las toponimias modernas de Tenerife, Plato y Zambrano (1500 – 1600 d.c.), mientras los grupos nombrados por los conquistadores nombrados en sus crónicas son: en las estribaciones de los Montes de María (La Montaña) o María la Baja los Caribe, Bureches, Malebú y Farotos (De la Torre y Miranda, 1616), y habla de otras etnías en María la Alta. De otros cronistas llegan referencias de los Chimilla, Carib, Zenu, y en la sierra Kogui, Wiwas, Arhuaco, Kankua, (Gil 2002, Plazas & Falchetti, 1978). 

Desde los días de la conquista española en Colombia, Cartagena de Indias, un puerto fundado en la bahía, se encontraba al norte de los Montes de San Jacinto (Montes de María). La ciudad amurallada y puerto fortificado se convirtió en un enclave para exportar oro y otros tesoros arrancados de los nativos y sus tierras para ser saqueadas a ultramar. Los conquistadores importaron mano de obra esclava, y Cartagena, se convirtió en el principal "puerto de comercio de esclavitud" durante los siglos XVII y XVIII. Este comercio de reacciones afroamericanas generó el aumento de la formación de palenques (kilombos, mambises, cimarrones), personas negras barricadas o aisladas por fosos y pantanos o montañas más cerradas desde donde instigaron y atacaron la ciudad poniéndola en peligro. Fueron los primeros territorios libres en América (Friedemann 1979, Fals-Borda 1976, 1997, Montejo & Rojas 1993).

Se identifican ya los palenques de Tofeme (1525), Sanaguare (1633), Limón (1633), Catendo y San Miguel (1684), todos en, o en inmediaciones de los Montes de María (Friedemann, 1979). Benkos Bioho, capturado y traído de Guinea Bissau, esclavo, guerrero, líder (baterista), fundador de palenques durante el período a caballo entre la conquista española y la colonia (La Matuna 1600, San Basilio 1713, San Miguel 1684) (Ibid. 1979). El esfuerzo de reordenamiento y apropiación de esas tierras pobladas desde hacía más de cuatro mil años, se encarga el conquistador Vicente de la Torre y miranda quien figura como fundador de poblaciones, repoblando mezclando y desplazando población indígena, colonos blancos, llevando esclavos de origen africano y sometiendo esclavos libertos fundando El Carmen de Bolívar, San Juan Nepomuceno, San Francisco de Asís (Ovejas) y San Jacinto en 1776 (Moreno de Ángel, 1993; Sánchez-Juliao, 1970) 

Era un diciembre de 1928 cuando ocurrió “La masacre de las Bananeras” una página de violencia y colonialismo en tiempos modernos de democracia en la república de Colombia. Las victimas según versione encontradas, oscilan entre 47, un centenar, 1000 y 3000 trabajadores y 100 heridos.

"El 6 de diciembre de 1928, una huelga iniciada hace casi un mes por trabajadores de la United Fruit Company en Ciénaga, Colombia, culminó en una sangrienta intervención militar en la plaza de la estación de ferrocarril. En octubre del mismo año, los trabajadores de la United Fruit La empresa había pedido la mejora de las condiciones de trabajo, (...) ".

(Castrillón 31-32, citado por Connor 2009, p. 34.)

 

“(…) - ¡Tírense al suelo! ¡Tírense al suelo!

(García Márquez, describiendo la masacre de "Las Bananeras" en Ciénaga - Cien años de soledad, 1962)

Posteriormente, durante los últimos episodios de violencia más incesantes del conflicto contemporáneo (periodos de gobierno de Pastrana y Uribe) que envolvieron a grupos del ejército regular, grupos paramilitares y guerrilleros más traficantes de narcóticos BACRIM, Montes de María sufrió las masacres y ataques más terribles que condujeron a un enorme éxodo de Miles de personas desplazadas forzadas. Durante esos años, afortunadamente para unos, e irónicamente para otros; el grupo de Los Gaiteros de San Jacinto con el álbum “Fuego de sangre Pura”, ganó por primera vez en nuestra historia el Latin Grammy Price - al mejor álbum de Folk Music (música folclórica), producido por el Smithsonian Folkways Recordings.

“Nosotros no podemos ni siquiera decir que somos negros, o somos blancos, o somos indios, porque ya es una raza con un arco iris de colores que ha producido el ser que somos.”

(Numas Gil, entrevista personal, Barranquilla, 16,09,2018)

“Yo el futuro lo veo triste, no quiero que vuelva otra vez la violencia. Porque os atrasamos más los pueblos, más n nuestras investigaciones, y el pueblo sigue sumido en su tristeza. Porque ha venido un auge, y la fiesta en sí misma nos está uniendo a todos. Pero ojalá que la maldita violencia no vuelva a tocar nuestras orillas, porque si no la gaita otra vez de no va a esconder, para resurgir nuevamente después.”

(Numas Gil, entrevista personal, 2018)

“La gaita, la música, ha sobrevivido a todas las violencias, por una sencilla razón: ella es muy humilde, ella se da en las casas más pobres, del pueblo y de los pueblos de esa tradición. Cuando usted vaya a un pueblo de esos, busque la casa más miserable, y mire la cerca, y verá que ahí están verdes las ramas de cardón esperando al gaitero. Y siempre la resistencia es ahí: ha resistido la conquista, la colonia, la independencia entre comillas, y ha resistido todas las violencias después. Y unos se han quedado y dicen: de aquí no me muevo. Y otros se han ido y han vuelto, han retornado. (…) Cuando había violencia las partes en violencia se ponían de acuerdo, quince días (en tregua) para mantener la tradición. Y todo el mundo decía: pero ¿cómo? Si hace diez días se estaban matando y ahora están tomando trago: la música. Eso te está indicando que la tristeza que llevamos es una tristeza de resistencia y que esa resistencia es la que ha salvado a muchos. Es la que ha salvado al pueblo. (…) El genuino es protegido por la misma gente. Porque ese nativo, ese hombre sencillo, ese ser que en su explicación y en su pobreza, en su miseria te está narrando una metafísica de la existencia. (…) O sea es como flor de piel que se da en las situaciones. Por eso dicen que cuando se acabe, y la gente quede borrada por el cemento, lo único que quedará es la gaita.”

(Numas Gil, entrevista personal, 2018)


EL LEGADO

Al pedirle a Juan Pimienta que escogiera un mensaje para cerrar el álbum "caminolargo", respondió evocando los valores de la tradición de donde proviene, la escuela de Juan Lara:

"Bueno, soy muy breve con las palabras, porque hablo con las gaitas. Pero repetiría las mismas palabras que mi maestro Juan Lara dijo: me gustaría esas palabras que dicen:

‘Mientras mi alma camine, tengo que trabajar en los valores de mi gaita, de la que vivo.’

(Juan Lara)

(...) Y se las digo para que se las cuenten al mundo.”

(Juan Pimienta, entrevista personal, video, min 49:54 - 50:20)


BIBLIOGRAFÍA

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Cabanzo, Francisco; Díaz, Eduardo & Forero Fabio. 2019. Ponencia: Montes de Maria, gaita and cumbia. A trilogy of identitary resistance, adaptation and mestisage in the Colombian Caribbean Coast. Translucient Borders, (seminair /workshop) NYU – Tisch School, Abu Dhabi, February 2019. Francisco Cabanzo (ponente), Fabio Forero, Eduardo Diaz (co-autores) Universidad El Bosque – Bogotá.

Camargo, Jaime Eduardo. 1992. “Tambores o gaitas. La verdad sobre el origen de la cumbia”, en Luis Felipe Jaramillo (editor). Música tropical y salsa en Colombia. Medellín: Ediciones Fuentes, pp. 35-48.

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De Urueta José P. 1890. Documentos para la Historia de Cartagena. Tomo IV. 

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